
Ya no puedo seguir callando
Mi tiempo se convierte en lágrimas
Vigilarás el viso de mis laureles
en confabulación con el arco iris
Y por amor lloraste
lo sabe el desconocido
Tántalo de polietileno,
indultado por un coro de plegarias
Perfidia
alrededor del adefesio sonrojado
Se desmaya el espejismo
Afresa dulcedumbre
Creo que atacaría al atardecer
y las tempestades opacarían todo el esplendor
de tu falacia obstinada
Dejarte a la noche
porque lloraste, otra vez lloraste