lunes, 30 de agosto de 2010

LA QUINTA TORMENTA


Continente subterráneo
dominio del bufón ateniense
Caverna intelectual
Artilugio de aserrín
                             desnudo


Mártir del resplandor proletario
         Hambre
                      Letanía
            Vía Láctea
Recuerdo los labios de la tormenta

domingo, 15 de agosto de 2010

MUJER MERCANCIA






Panteón de geranios entumecidos
Adosado en la indómita frescura del manantial
desde la horqueta vespertina

Y tuve que mancillar el mensaje
atascado en la locura del misil cristiano
Lacerna de mercantilismo atroz

Acechando la partida del crepúsculo
envuelvo tu oxidado cuerpo con mi placer
Drogada arcilla, sobre el incontrolable mirlo

Nadie consuela al rocío de madrugada
cuando el ardor de la ardiente miseria
alimenta las mixturas de las alcantarillas

viernes, 6 de agosto de 2010




    niño
          
            celeste galope




              volcán de la inocencia
                   /desplazada

martes, 27 de julio de 2010

INVERTIDO OTOÑO





Residen en el cuento del norte
donde es el otoño el que resplandece


El ansia
encadena misterio


El sabor farsante de la brisa
arremete contra los sagrados muros
mientras suenan alaridos por la radio


Ellos adulan el color angurriento
durante el inoxidable repliegue
del humo industrial

viernes, 16 de julio de 2010

EL PACIFISMO DE TOLSTOI





(FRAGMENTO)

(...)Liev Tolstói participa del censo de Moscú con el cual conocerá bien a fondo la miseria del pueblo ruso. Paradójicamente, tiene todo lo que un hombre puede llegar a aspirar en la vida: familia, riquezas, buena reputación e incluso comienza a ser considerado más grande que Cervantes, que Shakespeare. Y en el fondo se da cuenta que no tiene nada, de que la muerte lo arrastraría todo. Atraviesa una crisis moral que lo lleva a escribir Confesión (1882).

Tras un fallido intento de convertirse en monje, comienza a predicar sus ideales morales, se pronuncia contra el Estado, la propiedad privada y toda institución religiosa, pero no así contra las religiones. Era menester destacar la diferencia entre religión e institución religiosa. Puesto que estas últimas son las que tuercen las doctrinas para ponerlas al servicio del Estado y justificar la opresión. No hay que dejar de lado que en ésta, su guerra contra la religión institucionalizada y sobre todo por su novela Resurrección (1899), Tolstói fue excomulgado por el Consistorio del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Indaga en todas las religiones, obviamente depurándolas de todo misticismo y superstición, como si quisiera fundirlas en una nueva que abarque sus más sublimes pensamientos, y pudiera dar respuesta a los miedos más íntimos de los hombres. Pero jamás podrá ocultar su sentimentalismo hacia el cristianismo, ni su profunda admiración por Sidharta Gautama, el primer Buda. Publica varios libros donde esboza su interpretación racionalista y antidogmática de los Evangelios. La idea de Dios, en el tolstoísmo, es la esencia de la búsqueda de la felicidad, es decir el deseo de unión y armonía de la especie humana. En su cosmovisión, tan cercana al panteísmo, Dios no adquiere la figura de un ser superior

Tolstói observa que no llegamos a ser conscientes de nuestras acciones e incluso haciendo el bien muchas no podemos evitar producir algún daño a nuestros semejantes, concepción vigente en su relato Polikushka (1860). Empieza a vislumbrar que la verdad se encuentra en la trascendencia del bien y el mal. Lo esencial es actuar sin esperar recompensa. Su doctrina se basa en “no resistir al mal mediante la violencia”. Me parece importante detenerme en este punto, centro de tantas malas interpretaciones. Responder al mal con violencia solo generaría aún mayores resentimientos al mundo. Se trata de evitar una retroalimentación de violencias y maldades, iniciadas por unos y aumentadas indiscrimidamente por los otros, convirtiéndose en una avalancha de remordimiento social difícil de frenar. Por otro lado, una contemplación pasiva al mal podría convertirse en estímulo del mal mismo al no encontrar oposición alguna. Por eso sabiamente propone una un posicionamiento firme, una lucha acalorada, sin emplear la fuerza bruta, contra toda forma de injusticia. (...)

Pero a pesar de todo Tolstói sigue siendo un hombre rico, lo que lo hace cómplice de la situación del mundo. Empieza a renegar de toda su obra ( sólo volverá a escribir a los ponchazos con el fin de llegar al corazón del pueblo). Advierte la futilidad de lo intelectual y comienza a trabajar la tierra para dejar de “vivir del trabajo ajeno”, abre un taller de zapatería y aprende ese oficio. Renuncia a su fortuna, a sus derechos de autor. Deja de ser conde para convertirse en un campesino más.

Ahora el dolor del mundo es su dolor y su dolor es el dolor del mundo. Considera el acto de comer carne como inmoral. Siguiendo sus principios de la no-violencia se hace vegetariano. ¿Cómo esperar un mundo ideal si nos alimentamos asesinando animales?

Su conducta provoca un gran impacto en el mundo entero. Para muchos y sobre todo para su familia, el genio de la literatura ha enloquecido. El zar controla cada uno de sus pasos. Otros, sin embargo, comparten los principios éticos del novelista y es así como surge todo un movimiento de tolstoyanos. (...)


Publicado en el periódico EN LUCHA Nº4 ( AGOSTO- SEPTIEMBRE 2008)

miércoles, 7 de julio de 2010

PERSECUCION




Rayas cortadas
                     por el atril del artista
Pabellón herido
emergiendo del centro
                             de la esfera inconsistente
Sacerdote descarriado
absorbido en en la persecución innata

sábado, 5 de junio de 2010

INQUISICION




Cerbero ruge desde la abadía
extirpando el néctar de la comarca
Heraldo insubstancial

Envuelto en alambre de púa,
el mustio confiesa
                            su desliz
                                           en la mazmorra